miércoles, 9 de enero de 2008

Una salida


Me hallo entre el estruendo gratuito, los decibelios por sí mismos, sin más justificación que darle fundamento a una postura, a una opinión. Voces me saturan, mi cabeza no puede pensar, necesito salir, una ventana que me ayude a respirar.

Mi pan me oprime, no es este mi sitio, pero sigue ahí, esa cruz que tapa la salida. Encima cercanos y lejanos y mi vista mucho más lejos. Todos quitan, estoy llegando al fondo y siguen quitando ¿es que nadie me mira a la cara? ¿es que mis ojos se han acostumbrado a fingir? ¿es que no es obvio que no puedo dar más?.

Siguen las voces porque sí, aunque es la hora, empieza mi momento, tomaré la puerta pero mañana volverá a ser igual, seguramente peor ¿hasta cuándo?.