Inicialmente me parecía exagerado lo que decía y pensaba que esto no podía pasarme a mí. Para quien no tenga intención de leer su comentario pese a que yo lo recomiendo mucho, decir que en resumen viene a indicar que nuestras tendencias, nuestro gusto y la propia percepción que tenemos de nuestras fotos se puede ver muy influenciada, y de hecho se ve, por el éxito/fracaso que tenemos como respuesta en flickr, y ésto en la mayoría de los casos depende del "azar".
Confieso que soy uno más de los que han caído de lleno en esto y que, incluso, intento "manipular" ese azar subiendo mis fotos cuando sé que hay mucha gente pendiente de flickr, no subiéndolas en aquellos momentos en los que sé que nadie las verá y, lo peor, desilusionándome cuando una foto que he subido con grandes expectativas, no ha tenido apenas aplauso de la gente, aunque también, como cuenta Bruno, empezando a pensar que una foto que antes no te llegaba a enamorar, era un pedazo de foto, simplemente porque le habían puesto 20 favoritos en un mismo día.
Recientemente he podido "madurar" esto de manera contundente. El azar me dio dos meneos huracanados en ambos sentidos y para toda mi galería. En primer lugar el personal de Flickr consideró mi galería NIPSA (o algo así) porque cometí la falta de poner a muchas personas en una foto en la realmente no aparecían. Simplemente pretendía felicitarles el año a mis amigos, pero esto Flickr lo vio muy mal. No sé qué signifca NIPSA ni siquiera si está bien escrito. A nivel práctico sé que implica que tus fotos no entran en las búsquedas públicas, ni pueden verse fuera de Flickr. Esto es algo bastante importante, ya que automaticamente no te permite enseñar tu trabajo a alguien que no tenga una cuenta ahí, ni Google te mirará por mucho que le sonrías.
Mis visitas se redujeron en un 80 % y mis fotos quedaban, comparándolas con el nivel anterior, en una especie de "tierra de nadie". Era bastante desmotivante, la verdad y yo me llegaba a preguntar ¿tan malas son? Aún siendo consciente de que el azar me había jugado una mala pasada.
Tras protestar enérgicamente a Flickr, en especial porque me habían castigado sin ni siquiera haber incumplido norma alguna que en ese momento hubiera escrita (y me cuidé de mirarlo), volvieron a poner mi cuenta como segura y, poco tiempo después, la suerte me miró de cara, y publicaron esta fotografía:

En el Facebook de Flickr... sí, sí, a mí también me sonó a coña eso del "faisbu del fli"... pero bueno, que existe. Pues bien, esta coña multiplicó por 30 mi mejor media diaria de visitas, dejando esta escalofriante gráfica:

No sólo esa foto recibió la aclamación popular, sino que los vítores y aplausos se extendieron hasta el resto de la galería, incluso a fotos que no recordaba haber subido o ... haber tomado!!!... Mensajes privados de aliento a mi cuenta, que por supuesto agradecí de manera sincera, aunque esta vez, en el "éxito" si que mis dos pies estuvieron en el suelo y aunque ha sido todo un lujo ser "uno de los grandes de Flickr" por un día, cosa que además ha tenido consecuencias para días posteriores y aún se mantienen (en éste tiempo me han agregado como contacto unas 1000 personas, a las que desafortunadamente no he podido corresponder por una evidencia de tiempo material), pero he preferido mantener la cordura y saber que el azar no puede hacerme ver lo que realmente no es. Ni mis fotos eran tan malas ayer, ni tan buenas hoy.
En definitiva, Flickr es sólo una herramienta genial para compartir, disfrutar, aprender, enseñar, convivir y cualquier cosa relacionada con la fotografía. En realidad no tiene nada de malo, no odio nada de Flickr. Somos nosotros mismos los que hacemos bueno o malo, con nuestro uso o interpretaciones, aquello de lo que disponemos.
Ahora, en realidad desde hace un tiempo, lo que más valoro son los comentarios en mis fotos de "mi gente". De esa que comenta porque quiere hacerlo y lo hace de forma mayormente sincera. Me encanta, por citar a uno de los que a veces son críticos, cuando Juan J. Márquez me da caña, o sutilmente me deja ver que esa foto no le llega. Pero no reprime su comentario, ni lo hace por mero compromiso. Adoro a aquellas personas que día a día no me fallan en una foto, pero también a aquellas otras que sólo de vez en cuando, cuando les apetece, me dejan un valioso comentario. Por suerte tengo de toda esta gente, sin la que no sería nada mi flickr. Y de esta manera veo que "lo que odio de flickr" ya no es aquello que con tanta razón señalaba Bruno, sino cuando llega "el interés".
De repente, pongamos como ejemplo, un día varias de tus fotos se ven comentadas por una persona que, pese a preciarse de amiga, hace meses que dejó tu galería de lado. Todo son halagos en esos comentarios y te sorprendes, la habías visto en múltiples galerías con frecuencia casi diaria, pero nunca en la tuya y no sabías por qué. Pero sigues flickeando y como tienes muchísimos contactos en común, descubres que lo mismo ha pasado con las demás galerías. Por allí donde pasas, allí está ella. Y esto coincide en el tiempo con que una de sus fotos sube y resube y vueve a resubir, la mete en todos los grupos y en los concursos, y descubres que lo que odias de flickr es la falsedad, la búsqueda de una reciprocidad sin contenido a cambio de un éxito vacío.
Amigo de quedarme con lo positivo, disfrutaré aún más de aquellos comentarios que siempre han estado, así como de aquellos que lleguen nuevos, si lo hacen a pesar de leer esto, pero que sean sinceros. En este sentido disfrutaré especialmente de los que "me dan caña" y seguiré, como desde el primer día, comentando en aquellas fotografías que me dicen algo, aunque su autor jamás haya dejado una letra en las mías.















